Hace tiempo, cuando era una niña de 4 o 5 años, me regalaron una alcancia en forma de castillo, no era de un color en particular sólo se podían ver sus ventanas, puertas y la escalera que conducía al balcón, por alguna extraña razón le puse el nombre de "chamaca".
Todas las tardes me sentaba a verla por horas, me imaginaba a mi ahí, imaginaba en cómo podía ser por dentro, mis dedos eran los pies que subian las escaleras, veía los colores y continuaba imaginando...
Cuando tenía 6 años mi hermano trepó del ropero la tiró y se rompió, intenté pegarla, pero no la pude reconstruir.
Nunca he visto una igual. Especialmente hoy recordé el hecho de que algo tan sencillo me sorprendiera tanto, poco a poco mi capacidad de asombro se ha ido perdiendo, supongo que por que ya no soy una niña...
Solo son recuerdos...
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